Basado en las obras de Lewis Carrol: Alice in Wonderland & Through looking glass
Sumida en mis pensamientos, sentada en el piso sostenida por mi espejo de cuerpo completo, dejando todo mi peso caer mientras que en brazos tenía y acariciaba a la ya vieja Dinah que llevaba días sin moverse, fría y tiesa… debe estar muy cansada para seguir durmiendo…
Ya diez años tiene que fui por primera vez a Wonderland… y desde entonces cada vez se me dificulta más entrar, recurriendo a extraños polvos de hadas que me hacen viajar y llegar cada vez más allá de mi mente y cordura… pero hay algo mal, lo he notado, cada que vuelvo a ese país de maravillas parece ser un lugar más fúnebre, sepulcral y roto, con extraño cielo que de ser un zafiro cristalino, ahora parece una amatista pútrida y opaca; las grandes praderas de pasto verde ahora son sólo desiertos vacíos que cada vez cubren más con su arena los bellos bosques que alguna vez llegué a ver, sus habitantes… ¡Oh! Frágiles marionetas controladas por mi ahora demente imaginación, algunos ya no están, otros han cambiado más de lo que yo jamás hubiera esperado. Por ejemplo el sombrerero: ahora bebe los sueños perdidos de su mundo, se rumora que exprimió a la liebre de marzo, sacándole cosas tanto físicas, como internas, es la magia de aquel loco, bebiéndolo todo con el lirón… pero nada se comprobó cierto, o el gato de Cheshire que ahora su sonrisa invade más su rostro saboreando la perdición.
Escuché recientemente que la duquesa se cambió a su dichosa mina de mostaza, yo ilusa pensaba que era un vegetal; por último, mas no menos importante, ni la única sobreviviente, la reina de corazones, más que frívola, ahora es una sínica, tomando prisioneros a diestra y siniestra, antes nadie le temía en verdad, todos sabíamos que nunca cortaría una cabeza, pero ahora no se conforma por cabezas, gusta y se excita de destazar cuerpos enteros y saborear miembro por miembro de aquellos que alguna vez fueron habitantes de este lugar; esto empezó a suceder cuando todo tipo de vegetación comenzó a desaparecer… y tal vez de ahí el sombrerero fue que agarró ciertas costumbres… Pero no miro atrás, me gusta ir a escaparme al ahora “Nightmareland” pues es la forma más rápida y fácil de disfrazar mi realidad.
Escuché recientemente que la duquesa se cambió a su dichosa mina de mostaza, yo ilusa pensaba que era un vegetal; por último, mas no menos importante, ni la única sobreviviente, la reina de corazones, más que frívola, ahora es una sínica, tomando prisioneros a diestra y siniestra, antes nadie le temía en verdad, todos sabíamos que nunca cortaría una cabeza, pero ahora no se conforma por cabezas, gusta y se excita de destazar cuerpos enteros y saborear miembro por miembro de aquellos que alguna vez fueron habitantes de este lugar; esto empezó a suceder cuando todo tipo de vegetación comenzó a desaparecer… y tal vez de ahí el sombrerero fue que agarró ciertas costumbres… Pero no miro atrás, me gusta ir a escaparme al ahora “Nightmareland” pues es la forma más rápida y fácil de disfrazar mi realidad.
De mi vida como reina en el tablero de ajedrez al otro lado del espejo no habría mucho que decir, al igual que para ir a Wonderland, atravesar el espejo se me ha ido complicando con los años, hay ocasiones que por más que me azoto en contra del espejo, esperando salir del otro lado… no lo hago, necesito absorber la esencia de una piedra habitada por gnomos para ir a mi reinado a masacrar peones. Hace poco tomé el cargo de reina blanca, pues parece que ha muerto, y la reina roja ha desaparecido, lo que por un instante me recordó a Kitty, aquella gata fácil que le levantaba la cola a cualquier gato, que embarazada se fue de la casa… seguro algo similar pasó con la reina roja, se notaba que tenían el mismo carácter… Y con mi cargo de reina blanca ahora es más fácil meterse a la pelea en el juego, a pesar de que las fuerzas contrarias hayan perdido a su reina, no se les debe mostrar piedad a ninguna de sus tropas, acuchillándolos cuando tengo que conquistar una casilla. Lo peor que me ha pasado fue acuchillar a cierto caballero que no tenía claras las cosas, yo no tenía muy claro a que bando pertenecía, por lo que fue fácil degollarlo… después de eso siguió Humpty Dumpty, un personaje patético que no contribuía al juego, era mejor que desapareciera de una buena vez, y lo mismo haría con aquellos gemelos, pero me he contenido pues he notado que mis propios peones ya me tienen miedo… no entiendo el por qué, no he cambiado tanto físicamente, mis rizos dorados, soy alta y delgada, tal vez es por mi forma de vestir, con vestidos acampanados más arriba de la rodilla, completamente negros, unas botas de cuero y un gran moño de la misma escala de grises en mi cabeza, no veo nada extraño en mi atuendo para que me teman de tal manera.
Dejando a un lado la decadencia de ambos planos… siempre me he preguntado como podría mezclar ambos mundos…. Tal vez si atravesara el espejo mientras que las hadas me envuelven con su polvo al mismo tiempo… llegue a un mundo tan extraño con los gemelos saludando al sombrerero loco (nota: avisarle a los gemelos que no se acerquen mucho a él), o un lugar en el que la reina de corazones tenga que compartir su reino con alguien como yo… seguro podré matarla y dominar ambas dimensiones… no sonaba nada mal aquel deseo de avaricia.
Me levanté poniendo a mi tiesa Dinah en la cama, tomando la piedra de gnomos, mientras que buscaba la bolsa con pequeños polvos blancos mágicos. Lista me coloqué en frente del espejo, respirando profundo… estaba feliz, aquellos utensilios blancos siempre me hacían sonreír y empezar a ver mis mundos. Corrí contra el espejo, pero este se iba alejando, una extraña sensación me pasó por la mente, como si hubiera pasado al balcón de mi recámara, pero no le presté atención, seguía a lo lejos viendo mi reflejo y a todas mis creaciones llamándome con la mano y gritos, querían que ya fuera a saludarlos y con una sonrisa en el rostro avance más y más, empecé a sentir mi cuerpo volar y como caía poco a poco… llegaría con ellos de una u otra forma.