Explicación

Poco a poco iré agregando los retratos de los personajes. Sólo espero las vacaciones y verán las maravillas que haré :3

Gracias por su atención. Att. Lunir

-Trabajando en "Amethyst: Melany"-
-Actualizado: "Mis obras"-

miércoles, diciembre 15, 2010

Extras: Alice in Nightmareland



Basado en las obras de Lewis Carrol: Alice in Wonderland & Through looking glass

Sumida en mis pensamientos, sentada en el piso sostenida por mi espejo de cuerpo completo, dejando todo mi peso caer mientras que en brazos tenía y acariciaba a la ya vieja Dinah que llevaba días sin moverse, fría y tiesa… debe estar muy cansada para seguir durmiendo…
Ya diez años tiene que fui por primera vez a Wonderland… y desde entonces cada vez se me dificulta más entrar, recurriendo a extraños polvos de hadas que me hacen viajar y llegar cada vez más allá de mi mente y cordura… pero hay algo mal, lo he notado, cada que vuelvo a ese país de maravillas parece ser un lugar más fúnebre, sepulcral y roto, con extraño cielo que de ser un zafiro cristalino, ahora parece una amatista pútrida y opaca; las grandes praderas de pasto verde ahora son sólo desiertos vacíos que cada vez cubren más con su arena los bellos bosques que alguna vez llegué a ver, sus habitantes… ¡Oh! Frágiles marionetas controladas por mi ahora demente imaginación, algunos ya no están, otros han cambiado más de lo que yo jamás hubiera esperado. Por ejemplo el sombrerero: ahora bebe los sueños perdidos de su mundo, se rumora que exprimió a la liebre de marzo, sacándole cosas tanto físicas, como internas, es la magia de aquel loco, bebiéndolo todo con el lirón… pero nada se comprobó cierto, o el gato de Cheshire que ahora su sonrisa invade más su rostro saboreando la perdición. 
Escuché recientemente que la duquesa se cambió a su dichosa mina de mostaza, yo ilusa pensaba que era un vegetal; por último, mas no menos importante, ni la única sobreviviente, la reina de corazones, más que frívola, ahora es una sínica, tomando prisioneros a diestra y siniestra, antes nadie le temía en verdad, todos sabíamos que nunca cortaría una cabeza, pero ahora no se conforma por cabezas, gusta y se excita de destazar cuerpos enteros y saborear miembro por miembro de aquellos que alguna vez fueron habitantes de este lugar; esto empezó a suceder cuando todo tipo de vegetación comenzó a desaparecer… y tal vez de ahí el sombrerero fue que agarró ciertas costumbres… Pero no miro atrás, me gusta ir a escaparme al ahora “Nightmareland” pues es la forma más rápida y fácil de disfrazar mi realidad.
De mi vida como reina en el tablero de ajedrez al otro lado del espejo no habría mucho que decir, al igual que para ir a Wonderland, atravesar el espejo se me ha ido complicando con los años, hay ocasiones que por más que me azoto en contra del espejo, esperando salir del otro lado… no lo hago, necesito absorber la esencia de una piedra habitada por gnomos para ir a mi reinado a masacrar peones. Hace poco tomé el cargo de reina blanca, pues parece que ha muerto, y la reina roja ha desaparecido, lo que por un instante me recordó a Kitty, aquella gata fácil que le levantaba la cola a cualquier gato, que embarazada se fue de la casa… seguro algo similar pasó con la reina roja, se notaba que tenían el mismo carácter… Y con mi cargo de reina blanca ahora es más fácil meterse a la pelea en el juego, a pesar de que las fuerzas contrarias hayan perdido a su reina, no se les debe mostrar piedad a ninguna de sus tropas, acuchillándolos cuando tengo que conquistar una casilla. Lo peor que me ha pasado fue acuchillar a cierto caballero que no tenía claras las cosas, yo no tenía muy claro a que bando pertenecía, por lo que fue fácil degollarlo… después de eso siguió Humpty Dumpty, un personaje patético que no contribuía al juego, era mejor que desapareciera de una buena vez, y lo mismo haría con aquellos gemelos, pero me he contenido pues he notado que mis propios peones ya me tienen miedo… no entiendo el por qué, no he cambiado tanto físicamente, mis rizos dorados, soy alta y delgada, tal vez es por mi forma de vestir, con vestidos acampanados más arriba de la rodilla, completamente negros, unas botas de cuero y un gran moño de la misma escala de grises en mi cabeza, no veo nada extraño en mi atuendo para que me teman de tal manera.
Dejando a un lado la decadencia de ambos planos… siempre me he preguntado como podría mezclar ambos mundos…. Tal vez si atravesara el espejo mientras que las hadas me envuelven con su polvo al mismo tiempo… llegue a un mundo tan extraño con los gemelos saludando al sombrerero loco (nota: avisarle a los gemelos que no se acerquen mucho a él), o un lugar en el que la reina de corazones tenga que compartir su reino con alguien como yo… seguro podré matarla y dominar ambas dimensiones… no sonaba nada mal aquel deseo de avaricia.
Me levanté poniendo a mi tiesa Dinah en la cama, tomando la piedra de gnomos, mientras que buscaba la bolsa con pequeños polvos blancos mágicos. Lista me coloqué en frente del espejo, respirando profundo… estaba feliz, aquellos utensilios blancos siempre me hacían sonreír y empezar a ver mis mundos. Corrí contra el espejo, pero este se iba alejando, una extraña sensación me pasó por la mente, como si hubiera pasado al balcón de mi recámara, pero no le presté atención, seguía a lo lejos viendo mi reflejo y a todas mis creaciones llamándome con la mano y gritos, querían que ya fuera a saludarlos y con una sonrisa en el rostro avance más y más, empecé a sentir mi cuerpo volar y como caía poco a poco… llegaría con ellos de una u otra forma.

martes, diciembre 14, 2010

Ignorancia: Cheshire



     Nombre: “Cheshire”
     Edad: ¿¿??
     Canción: The Other Side – From First to Last
  
Enigmáticos imágenes se encontraban en mis revueltos recuerdos, perdí la identidad aquel día que no sé como explicar. Volteé a diestra y siniestra. Era la única persona fuera de casa en ese momento, a juzgar por la luna era ya la madrugada y yo, tirada en el pasto que envolvía mi desnudo cuerpo no sabía que hacer. Me levanté con gran dificultad intentando vislumbrar alguna memoria, lo que fuera, nada salía de mi mente.

Toqué mi materia de manera lenta, vagamente sabía que era yo una mujer, una chica… pero con nombre irreconocible. Mi cuerpo comenzó a caminar lentamente a la ventana de la casa  próxima, me asomé y ni un alma parecía vagar en la sala, con gran agilidad escalé para echar un vistazo en los dormitorios de la planta alta: nada había, únicamente un olor fétido que infiltraba mis fosas nasales.

        Meow… – pronuncié lentamente rompiendo uno de los vidrios con mi puño, avanzando sutilmente, procurando no crear la ni la mínima acústica.

El aura oscura de la casa dominaba el sentido de mi vista, decidí guiarme más por el instinto llegando a un enorme armario. Sonreí esculcando las pertenencias, increíblemente todas ellas parecían quedarme a la perfección, empezando por colocarme la ropa interior y escogiendo el atuendo que llevaría.

        Nya… – susurré tallándome un ojo con el puño, saqué una falda extremadamente corta con un patrón cuadriculado de color negro con rojo, una sudadera gigantesca color negro que llevaba una capucha con unas orejas de neko color rojo.

Me quedé quieta, ¿Ahora qué haría? No se me ocurría como descubrir mi verdadera identidad. Sentada observando la luna comenzaba a reír, imaginando que yo podría estar ahí un día, sería divertido subirme con la liana de estrellas, cabalgar los desiertos azulados y llegar al castillo lunar, probablemente ahí pertenecía mi cuerpo, mi alma, mi materia, mi esencia. Un gran escándalo me sacó de mi profundo pensamiento, me asomé rápidamente y ahí estaban, un grupo de muchachos que iban divirtiéndose con unas chicas. Caminaban de forma presuntuoso, con bebidas en mano y caras sonrojadas… Algo estaba mal en ellos, no es que me importaran mucho, uno de ellos es el que llamó mi particular atención, de cabello negro y alborotado, cuerpo formado, y el que podría presumir de estar más intoxicado.

        ¡Vamos Bou! – gritaban todos mientras que se detenían y aquél se empezaba a empinar la bebida.

        Meow… - pronuncié lentamente saliendo de mi escondite dejando la vista en él, me interesaba, tenía el presentimiento de que él sabía quien era yo… Una gran, gran, sonrisa se iluminó en mi rostro.

El tiempo pasó, aprendí el comportamiento normal de las personas viendo desde mi pequeño cuarto, caminar correctamente, hablar correctamente, ser correctamente. Cada día practicaba en frente del espejo, nada de eso me hacía feliz, nada de eso me satisfacía, pero lo aprendería con tal de conocer al chico Bou. Con una sonrisa en el rostro salí en mi primer día a la calle.

Paseaba por el pequeño pueblo mientras que las señoras hablaban mal de mi vestuario, las chicas me veían y me envidiaban, los muchachos… bueno, era bastante lógica la respuesta de su parte. Pero ninguno de ellos me importaba, quería saber donde estaba él. Lo encontré.

Me acerqué al chico que yacía sentado fuera del hospital de enfermos, me agaché y le ronronee.

        ¿Qué haces? – preguntó un poco disgustado, notando como cada vez me acercaba más a él.

        Meow – repetía yo mientras que le empezaba a lamer un poco la mejilla.

        Bueno, sé que mi atractivo te debe llamar la atención, pero no es para que te pongas así, me podrías invitar a salir y ya.

        No, no es tu atractivo, me encanta como hueles… me recuerda a mis viajes en un país lejano, diferente, a este. Cada que te adentrabas en el cuarto de la reina tenía este olor a… oscuridad.

        Pues, eso no me halaga, con permiso.

        Bou, algo en ti tienes, gustaría yo de decir que sólo oscuridad es, ¿Sabrás que será? Descubrir tendrás que, con ayuda del gato de Cheshire lo encontrarás.

        ¿Encontrar qué?

        ¿El qué de qué?

        ¿Qué?

        ¿El qué de qué con qué?

        No tengo porque estarte soportando… Hasta pronto.

        Lo intentas, sé que lo intentas… ven y da un vistazo al otro lado… no te dejaré ir sin una respuesta. – sonreí, se detuvo él por un momento, pero siguió su camino. – Hasta pronto.

Me fui contenta, le había caído bien, lo sentí, ahora sólo faltaba adentrarme más en su sentir, pronto descubriré porque huele así, será divertido estar aquí…

martes, diciembre 07, 2010

Desastre: Mime Fest


Advertencia: Este texto contiene material inapropiado o que puede parecer ofensivo para algunas personas.
 -Relaciones sexuales
 -Incesto
 -Relaciones homosexuales
 -Sadomasoquismo

   Nombre: Mime Fest
   Edad: 18 años
   Hada: Belle
   Familia: Valverde
   Arma: Arpa
   Canción: Survive ~ Takeharu Ishimoto - -Before Crisis & Last Order- Final Fantasy VII

El hijo de la más famosa y poderosa mafia de la región del sur, crecido entre violencia, engaños, guerras, abusos, opresión. No podía culpar a su padre por lo que le pasaba, nunca lo intentó, nunca siquiera lo pensó, sus males eran casi todos a causa de su hermano mayor, Benetnasch.

Sin duda eran dos chicos relevantes dentro de la familia Fest, el mayor: rubio, con gran locura y demencia en su ser estaba siendo entrenado para ser ágil, engañoso con armas blancas. Mientras que el menor era de cabello negro y largo, más prudente, retraído, callado, estaba siendo especializando en el soporte usando melodías con propiedades arcaicas que pudieran ayudar a sus compañeros.

        ¡Belle! – gritaba y corría entre los pasillos un chico de catorce años en el cuartel buscando a su pequeña hada de tonos rojizos que siempre estaba a su lado.

        Hermano, hermano, hermano, siempre llevas tanta prisa... – susurró una voz detrás de él tomándole por las caderas aprisionándolo.

        Ahora no Benetnasch, por favor, no encuentro a Belle.

        Ah... no te preocupes por tu pequeña hada, yo te la daré en el momento adecuado, sólo necesito que me hagas un pequeño favor – contestó el rubio lamiendo el oído ajenoo provocando un sonrojo en el menor.

El hermano mayor había encontrado una manera de controlar a Mime, le escondía a su única amiga, a Belle, su conciencia, su alma, su arma, sabía que sin la pequeña no podía hacer nada, ¿Para qué? Para satisfacer las necesidades carnales que el mayor tenía, privando al menor de su pureza a los doce años… pero la situación se le salió de las manos, toda la locura del mayor empezaba a infiltrarse en todos los aspectos de su vida, incluyendo así la enfermiza relación sexual con su hermano.

        Sólo… quédate quieto, no te va a doler mucho, te quiero escuchar gritar y llorar – reía de manera escalofriante mientras que los gemidos y gritos se hacían escuchar, pasaba sus cuchillos por el rostro ajeno haciendo cortadas a diestra y siniestra.

        Por favor hermano, ya… por favor. . – pedía el pequeño entre cada lágrima.

        ¡Cállate! Me desconcentras…

        No por favor…
        ¡Qué te calles! – gritó clavando el cuchillo en el ojo izquierdo del menor haciendo que este soltara un grito que podría arrebatar lágrimas a cualquier ser humano con sentimientos.

        Ya por favor… por favor, haré lo que pidas…

        ¡No entiendes! – volvió a su locura clavándole el cuchillo en el otro ojo marcando su territorio y haciendo ejercer su voz de una manera por de más violenta.

Ese fue el último día que Mime pudo ver, Belle, el hada de Mime, se encargó de curarlo y tratarlo, pero… nada se pudo hacer por los ojos del joven mafioso. Lo que pudo lograr es que su hermano se alejara de él por cierto tiempo… por dos años.

        ¿Qué más quieres de mí? Me quitaste la vista, dejaste mis ojos en blanco… ¿Qué más buscas? Mi dignidad me la arrebataste antes que los ojos.

        No digas eso Mime… todavía tienes muchas cosas que pueden hacer divertidas nuestras noches… – rió.

El menor negó con la cabeza, pensó que no había algo peor, pero existía. Belle fue aprisionada en pequeñas cadenas y la única manera en la que podía salvarla era cooperando con Benetnasch en lo que pidiera.

Entre un vórtice de dolor y excitación se liberaban ambos cuerpos, nada se salió de control, filosos cuchillos se deslizaban por el cuerpo del menor, nada nuevo, nada que le dejara cicatrices, sólo eran heridas que hacía que la sangre se deslizara para alimentar la locura del otro… Sin previo aviso Benetnasch le clavó un cuchillo en el cuello, justo en el centro mientras que Mime intentaba soltar un grito, pero mientras más lo intentaba más ardor era el que sentía.

La noche terminó y Belle fue a su lado, curándole las heridas y cociendo un poco la herida que dejó el mayor, sacando el cuchillo… Mime ya tampoco podía hablar, debido a una grave lesión en las cuerdas vocales, eso había sido lo último, ya no soportaría más tanto maltrato, espero mucho tiempo, tenía la esperanza de que su hermano cambiaría, pero la enfermedad que lo envolvía podía más que el lazo familiar.

En menos de una semana abandonó el cuartel, no avisándole a nadie, con una venda en los ojos y sin voz alguna, Belle era su única guía, su amiga, su arma…

Vagó sin rumbo hasta llegar a la ciudad de Rune, había escuchado bastante de ella, sobre todo de la guerra que se empezaba a suscitar en el lugar, decían que una lucha de mafias se desencadenaba cada que la luna cubría el lugar, quien ganara de todos ellos podía pedir un deseo, cualquiera que este fuera.

Habían pasado ya unos meses en su nuevo hogar cuando decidió que era hora de unirse a la batalla, había estado entrenando en todo tipo de artes, ahora ya no sólo daba soporte, tenía ya la habilidad de manejar con sus cuerdas a todo tipo de cadáveres, la habilidad más útil que había aprendido era la telepatía… Salió a buscar una mafia a la cual unirse, había estado investigando y le interesaba una chica, una cantante que parecía tener sus secretos, salió de la habitación que rentaba y se dirigió a un centro nocturno.

Las luces destellaban en el lugar, una cantante hacía que el público se levantara y bailara, por la forma en la que aclamaban su canto podía asumirse que era bastante popular en el lugar, era ella.

        ¡Mia, Mia! – gritaban todos con gran emoción hasta que el espectáculo terminó… era la hora de atacar.

Se dirigió en silencio a los camerinos encontrando el cuarto de la chica ahí, entró con gran discreción dando un gran suspiro.

        Ah…. Hola… – mandó un mensaje a la cabeza de la chica que estaba presente, Mia de un sobre salto volteó viendo al extraño chico que estaba en la puerta.

        Pasa, pasa – dijo con una sonrisa ayudándole al desconocido que traía los ojos vendados.

        No tengo mucho tiempo para hablar… necesito que me ayudes…

        Eres… ¡Mime Fest, hijo de Cid Fest!

        Parece que me conoces bien…

        Eres bastante famoso entre… tú sabes…

        Eso es lo que te vengo a pedir, no pertenezco ya a ninguna familia, quiero unirme a alguna para competir por el deseo de Rune.

Un silencio se formó, la cantante se inclinó un poco… no podía confiar en cualquier chico sin algún antecedente, pero había de confesar que sentía cierta lástima y atracción por el ciego, y ella había justo conocido a la mafia perfecta, los Valverde
.
        Bien, levántate y enséñame de que eres capaz. – Mia hizo a un lado su asiento llamando a su hada lista para luchar.