Advertencia: Este texto contiene material inapropiado o que puede parecer ofensivo para algunas personas.
-Relaciones sexuales
-Incesto
-Relaciones homosexuales
-Sadomasoquismo
Nombre: Mime Fest
Edad: 18 años
Hada: Belle
Familia: Valverde
Arma: Arpa
Canción: Survive ~ Takeharu Ishimoto - -Before Crisis & Last Order- Final Fantasy VII
Canción: Survive ~ Takeharu Ishimoto - -Before Crisis & Last Order- Final Fantasy VII
El hijo de la más famosa y poderosa mafia de la región del sur, crecido entre violencia, engaños, guerras, abusos, opresión. No podía culpar a su padre por lo que le pasaba, nunca lo intentó, nunca siquiera lo pensó, sus males eran casi todos a causa de su hermano mayor, Benetnasch.
Sin duda eran dos chicos relevantes dentro de la familia Fest, el mayor: rubio, con gran locura y demencia en su ser estaba siendo entrenado para ser ágil, engañoso con armas blancas. Mientras que el menor era de cabello negro y largo, más prudente, retraído, callado, estaba siendo especializando en el soporte usando melodías con propiedades arcaicas que pudieran ayudar a sus compañeros.
– ¡Belle! – gritaba y corría entre los pasillos un chico de catorce años en el cuartel buscando a su pequeña hada de tonos rojizos que siempre estaba a su lado.
– Hermano, hermano, hermano, siempre llevas tanta prisa... – susurró una voz detrás de él tomándole por las caderas aprisionándolo.
– Ahora no Benetnasch, por favor, no encuentro a Belle.
– Ah... no te preocupes por tu pequeña hada, yo te la daré en el momento adecuado, sólo necesito que me hagas un pequeño favor – contestó el rubio lamiendo el oído ajenoo provocando un sonrojo en el menor.
El hermano mayor había encontrado una manera de controlar a Mime, le escondía a su única amiga, a Belle, su conciencia, su alma, su arma, sabía que sin la pequeña no podía hacer nada, ¿Para qué? Para satisfacer las necesidades carnales que el mayor tenía, privando al menor de su pureza a los doce años… pero la situación se le salió de las manos, toda la locura del mayor empezaba a infiltrarse en todos los aspectos de su vida, incluyendo así la enfermiza relación sexual con su hermano.
– Sólo… quédate quieto, no te va a doler mucho, te quiero escuchar gritar y llorar – reía de manera escalofriante mientras que los gemidos y gritos se hacían escuchar, pasaba sus cuchillos por el rostro ajeno haciendo cortadas a diestra y siniestra.
– Por favor hermano, ya… por favor. . – pedía el pequeño entre cada lágrima.
– ¡Cállate! Me desconcentras…
– No por favor…
– ¡Qué te calles! – gritó clavando el cuchillo en el ojo izquierdo del menor haciendo que este soltara un grito que podría arrebatar lágrimas a cualquier ser humano con sentimientos.
– Ya por favor… por favor, haré lo que pidas…
– ¡No entiendes! – volvió a su locura clavándole el cuchillo en el otro ojo marcando su territorio y haciendo ejercer su voz de una manera por de más violenta.
Ese fue el último día que Mime pudo ver, Belle, el hada de Mime, se encargó de curarlo y tratarlo, pero… nada se pudo hacer por los ojos del joven mafioso. Lo que pudo lograr es que su hermano se alejara de él por cierto tiempo… por dos años.
– ¿Qué más quieres de mí? Me quitaste la vista, dejaste mis ojos en blanco… ¿Qué más buscas? Mi dignidad me la arrebataste antes que los ojos.
– No digas eso Mime… todavía tienes muchas cosas que pueden hacer divertidas nuestras noches… – rió.
El menor negó con la cabeza, pensó que no había algo peor, pero existía. Belle fue aprisionada en pequeñas cadenas y la única manera en la que podía salvarla era cooperando con Benetnasch en lo que pidiera.
Entre un vórtice de dolor y excitación se liberaban ambos cuerpos, nada se salió de control, filosos cuchillos se deslizaban por el cuerpo del menor, nada nuevo, nada que le dejara cicatrices, sólo eran heridas que hacía que la sangre se deslizara para alimentar la locura del otro… Sin previo aviso Benetnasch le clavó un cuchillo en el cuello, justo en el centro mientras que Mime intentaba soltar un grito, pero mientras más lo intentaba más ardor era el que sentía.
La noche terminó y Belle fue a su lado, curándole las heridas y cociendo un poco la herida que dejó el mayor, sacando el cuchillo… Mime ya tampoco podía hablar, debido a una grave lesión en las cuerdas vocales, eso había sido lo último, ya no soportaría más tanto maltrato, espero mucho tiempo, tenía la esperanza de que su hermano cambiaría, pero la enfermedad que lo envolvía podía más que el lazo familiar.
En menos de una semana abandonó el cuartel, no avisándole a nadie, con una venda en los ojos y sin voz alguna, Belle era su única guía, su amiga, su arma…
Vagó sin rumbo hasta llegar a la ciudad de Rune, había escuchado bastante de ella, sobre todo de la guerra que se empezaba a suscitar en el lugar, decían que una lucha de mafias se desencadenaba cada que la luna cubría el lugar, quien ganara de todos ellos podía pedir un deseo, cualquiera que este fuera.
Habían pasado ya unos meses en su nuevo hogar cuando decidió que era hora de unirse a la batalla, había estado entrenando en todo tipo de artes, ahora ya no sólo daba soporte, tenía ya la habilidad de manejar con sus cuerdas a todo tipo de cadáveres, la habilidad más útil que había aprendido era la telepatía… Salió a buscar una mafia a la cual unirse, había estado investigando y le interesaba una chica, una cantante que parecía tener sus secretos, salió de la habitación que rentaba y se dirigió a un centro nocturno.
Las luces destellaban en el lugar, una cantante hacía que el público se levantara y bailara, por la forma en la que aclamaban su canto podía asumirse que era bastante popular en el lugar, era ella.
– ¡Mia, Mia! – gritaban todos con gran emoción hasta que el espectáculo terminó… era la hora de atacar.
Se dirigió en silencio a los camerinos encontrando el cuarto de la chica ahí, entró con gran discreción dando un gran suspiro.
– Ah…. Hola… – mandó un mensaje a la cabeza de la chica que estaba presente, Mia de un sobre salto volteó viendo al extraño chico que estaba en la puerta.
– Pasa, pasa – dijo con una sonrisa ayudándole al desconocido que traía los ojos vendados.
– No tengo mucho tiempo para hablar… necesito que me ayudes…
– Eres… ¡Mime Fest, hijo de Cid Fest!
– Parece que me conoces bien…
– Eres bastante famoso entre… tú sabes…
– Eso es lo que te vengo a pedir, no pertenezco ya a ninguna familia, quiero unirme a alguna para competir por el deseo de Rune.
Un silencio se formó, la cantante se inclinó un poco… no podía confiar en cualquier chico sin algún antecedente, pero había de confesar que sentía cierta lástima y atracción por el ciego, y ella había justo conocido a la mafia perfecta, los Valverde
.
– Bien, levántate y enséñame de que eres capaz. – Mia hizo a un lado su asiento llamando a su hada lista para luchar.